|
El espionaje ilegal y la utilización de medios del Ministerio del Interior en la era PP contra Podemos quedó acreditada en la Comisión de Investigación del Congreso de los Diputados sobre la utilización partidista de dicho ministerio, que sacó a la luz la existencia de una policía política empleada contra la oposición.
Uno de los referentes de esta policía política es ni más ni menos que el excomisario Villarejo, agente adscrito a la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la Policía Nacional, que en su juventud formó parte de la Brigada Político-Social de los inefables Conesa y Billy el Niño, responsables de la persecución de la militancia antifranquista en los últimos años de la dictadura.
Las actividades ilegales de la trama de Villarejo se evidenciaban a través de un abultado patrimonio impropio de un funcionario policial. Los primeros datos hablaban de no menos de 16 millones de euros. El escándalo provocó que en 2015, desde la dirección del Ministerio del Interior, se tomase la decisión de protegerlo archivando el expediente interno. Según hemos sabido recientemente, durante esas fechas se estaba realizando la Operación Kitchen para encubrir las pruebas incriminatorias contra el PP y sus dirigentes, en la cual participó activamente la mencionada organización criminal dirigida por la cúpula del Ministerio de Fernández Díaz.
La puesta en marcha de una operación contra el crimen organizado tuvo como resultado el registro del domicilio del agente Villarejo, en ese momento ya jubilado. El resultado del registro fue la incautación de dispositivos informáticos con miles de terabytes de información que acreditarían el funcionamiento de una organización parapolicial dedicada al espionaje ilegal, la extorsión y la intoxicación informativa. Esta organización criminal habría realizado actividades ilegales, sirviéndose de medios humanos y materiales de la policía, para importantes empresas del IBEX 35, para grandes empresarios y para la cúpula de Interior del PP, en un negocio multimillonario que venía funcionando de forma sistemática desde años atrás.
La descodificación de los archivos incautados en el registro ha motivado la apertura de decenas de piezas separadas en el caso Villarejo. Una de ellas será la pieza Dina, debido al hallazgo en tres dispositivos del excomisario de archivos del móvil de Dina Bousselham, robado en noviembre de 2015. Parte de esa información aparecerá luego en el conocido como informe PISA, documento ilegal que fue remitido por la DAO al Tribunal de Cuentas sin la autoría ni la firma correspondientes, y que sirvió de base para una de las querellas archivadas de Manos Limpias. Además, fue publicado en múltiples ocasiones por medios de comunicación con la finalidad de impedir la llegada al Gobierno de Pablo Iglesias.
|