La crisis actual, evidenciada por la pandemia del COVID-19, ha puesto de manifiesto que el cuidado debe estar en el centro de todas las políticas públicas de forma visible y reconocida. Entendemos que la calidad democrática de una sociedad se mide en cómo protege a las personas más vulnerables y así lo entiende también el Consejo de Naciones Unidas, que ha advertido a los países europeos: «Los Estados deben tomar medidas adicionales de protección social para que su apoyo alcance a aquellas personas en mayor riesgo de ser afectadas de manera desproporcionada por la crisis de COVID-19».

Con este espíritu, el Ministerio de Igualdad ha desarrollado un Plan de Contingencia contra la Violencia de Género ante el estado de alarma, para prevenir, controlar y minimizar las posibles consecuencias negativas en las vidas de muchas víctimas de violencia de género a causa del confinamiento.

Gracias a este plan, han sido declarados esenciales los servicios de atención integral a las víctimas de violencia contra las mujeres. Esto supone que se deben garantizar el normal funcionamiento de los dispositivos de información 24 horas; la respuesta de emergencia y acogida a las víctimas en situación de riesgo, incluidas las mujeres que necesitan abandonar el domicilio para garantizar su protección; el normal funcionamiento de los centros de emergencia, acogida, pisos tutelados y alojamientos seguros para víctimas de explotación sexual y trata; y la asistencia psicológica, jurídica y social a las víctimas de manera no presencial.
¿Qué es un plan de contingencia?
Es una herramienta que las instituciones pueden usar en situaciones extraordinarias como la que estamos viviendo, para garantizar su actuación ante emergencias.

 
¿Por qué se amplía el Plan de Contingencia contra la Violencia de Género?
Para las víctimas de violencia de género, su propio hogar no es un lugar seguro, incluso en medio de una pandemia mundial. Deben convivir con su agresor, lo que aumenta las probabilidades de sufrir una agresión con el agravante de encontrarse más aisladas.
Un plan de contingencia es una herramienta que las instituciones pueden usar en situaciones extraordinarias como la que estamos viviendo, para garantizar su actuación ante emergencias
¿Qué medidas aporta la ampliación de este plan de contingencia?
La difusión de una guía para que las víctimas de violencia de género sepan adónde pueden acudir si son agredidas en el periodo de confinamiento. Deben saber que los servicios de información, atención y emergencias siguen trabajando para atenderlas y que el estado de alarma, por muy excepcional que sea, no las dejará desprotegidas. La violencia de género no es un problema privado que atañe solo al domicilio donde se produce, es un problema colectivo que nos afecta como sociedad. Si contribuimos a difundir recursos con datos e información como esta guía, cada vez que lo hagamos podemos estar un poco más cerca de una persona para quien esta ayuda es vital.
Para acceder a la Guía para víctimas de violencia de género, haz clic aquí:
https://violenciagenero.igualdad.gob.es/informacionUtil/covid19/home.htm
Mujeres víctimas de trata, explotación sexual y en contextos de prostitución
Debido a las medidas de restricción de la movilidad por la declaración del estado de alarma, las entidades y ONG especializadas en la detección, atención e intervención psicosocial a las víctimas de trata, explotación sexual y a las mujeres en contextos de prostitución han tenido que paralizar su actividad asistencial y ambulatoria, exponiendo a las mujeres a un escenario de vulnerabilidad y desprotección de derechos. Además, por lo general, estas mujeres presentan ya un cierto aislamiento social, debido a que no cuentan con redes de apoyo familiares o sociales, y no están familiarizadas con sus derechos, ni con los recursos y el idioma del entorno.
 
Para las víctimas de violencia de género, su propio hogar no es un lugar seguro, incluso en medio de una pandemia mundial. Deben convivir con su agresor, lo que aumenta las probabilidades de sufrir una agresión con el agravante de encontrarse más aisladas
Por eso, este plan quiere ampliar la protección a las víctimas de trata y explotación sexual. Entre las medidas, que también van dirigidas a mujeres en contexto de prostitución, se contemplan el refuerzo de los sistemas de información, la alternativa habitacional segura en situaciones de emergencia, así como la posibilidad de acceder al Ingreso Mínimo Vital, incluso en el caso de las mujeres que se encuentran en una situación administrativa irregular.
Un plan como un gran abrazo
Nos gusta pensar en este plan como un gran abrazo que no deja fuera a ninguna mujer. Piensa un momento en cuando abrazas a alguien; es, sobre todo, un instante en el que no te sientes sola. El feminismo, al fin y al cabo, también es eso. Que ninguna se sienta sola ni por un instante.
Que ninguna se sienta sola ni por un instante